La Energia Sutil

Conectando con el Agradecimiento

Hoy hace dos años que Gonza dejó su cuerpo y trascendió a otro plano. 

Tuve la suerte de contar con sus compañeros Socorristas, un super equipo del que ya os hablaré, para recordarle en el espigón donde Gonza decidió irse.

Y, si, digo decidió porque desde ese mismo día que él se fue he sentido muy fuerte la certeza de que esto era un plan preestablecido. Que él tenía su vida montada, igual que la tenemos todos. Igual que yo planeé tener dos hijas con el y que después se fuera.

En estos meses en los que he seguido leyendo y vivenciando, gracias a la meditación, sobre quién soy y qué hago aquí esta idea del guión preestablecido se hace cada día más fuerte. 

Y, hoy, durante este momento de recordar a Gonza y agradecer su vida y su legado he tenido la certeza y la prueba de como si prestamos atención a las señales podemos realmente percibir la energía sutil. Esa energía que todos somos y gracias a la cual nuestro cuerpo vive. Esa energía que se manifiesta en nuestro cuerpo físico cuando comienza a  latir nuestro corazón dentro de nuestro corazón en el vientre de nuestra madre.

He prestado atención y he visto dos señales muy potentes que no esperaba. 

Primero la señal del corazón, que siempre he visto en todas mis aventuras, viajes y experiencias vitales importantes….corazones por todas partes….Hoy apareció uno en las nubes.

Segundo, la señal más fuerte y certera, ha sido cuando sin esperarlo hoy, porque las condiciones del mar y del tiempo no parecían favorables, ha aparecido de la nada una persona haciendo stand-up paddle en el agua. A lo lejos, como si fuera Gonza haciendo una de sus travesías. En el momento exacto, en el momento exacto.

Esto no solo me ha abierto el corazón y me ha recordado que él sigue aquí, que está entre nosotros, que somos uno en esta energía que el planeta y el universo ES.

El momento de hoy ha estado plagado de agradecimiento y apertura de corazón y, sobre todo, de recordar muchas de las cosas que aprendí de Gonza. 

Una de ellas: La inocencia y el Disfrute. Cada vez que algo le ilusionaba se le iluminaban los ojos como un gran faro ante su sorpresa por la vida.

El Disfrute, el Gozo de vivir y de sentirse ilusionado por cada vivencia nueva, por cada nueva aventura que la vida le regalaba a cada instante. Hoy he revivido esa maravilla.

Gracias Gonza por tu vida y, también por tu muerte, porque la muerte no es desaparecer, es transformarse para seguir evolucionando.

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